El
nombre de este álbum tiene peso y dificulta el poner en contexto lo
significativo que se volvió para el ambiente musical, como también para la
cultura en general. Un álbum que sobrepaso su propios márgenes para
catapultarse en una ovación generalizada desde todos lados. Críticos, músicos y
seguidores. Todos en un completo acuerdo, volviéndolo sin querer en la nueva
punta de lanza de una generación.
Se
le atribuye el poder plasmar en sus canciones los tiempos que corrían, unos que
a su manera siguen siendo igual de paranoides hasta hoy. “OK Computer” inicia con la frase“The next world war…” que por obligación puso el
soundtrack definitivo para el siglo siguiente. Uno donde máquinas y humanos
siguen sin diferenciarse entre sí, en una guerra subliminal o al menos ese es
el concepto que “dispusieron” quienes lo interpretaron, pues la verdad éste
nació casi por espontaneidad. De hecho, Yorke lo ha repetido en reiteradas
ocasiones. El nacimiento de este tercer LP no buscaba en ningún momento recrear
alguna idea predeterminada, salvo quizás que sonara mejor que “The Bends” (1995) o que asimilara la congestión
sónica de “Bretches Brew”, por ende ese maquinal discurso tras “OK” terminó
siendo más incidental que planeado.
Por
esa razón es que “OK Computer” se hace tan fuerte, ya que sus fortalezas
residen tanto en el marcador global como cuando se reducen a la más mínima
expresión llamada canción. Digamos, ‘Paranoid Androd’ es un
férreo candidato al himno de los 90`s tanto por sus partes esquizofrénicas con
Jonny Greenwood a todo dar, como por sus secciones acústicamente celestiales
donde Yorke consigue darle todo el agridulce a su voz en los efectivos “Rain
down, Rain down on me”. O bien, 'Karma Police', que con un piano
teñido de ocaso consigue espabilar hasta el oído mas endurecido. Y para quienes
lo ven como un todo está ‘Fitter Happier’, ese antipoema al
posmodernismo que no funcionaria en ningún otro lado que no fuese acá.
De
los datos que van sorprendiendo cada vez que se va indagando en la concepción
de la placa, son los estudios que fueron usando uno de los más llamativos.
Desde un estudio rodante hasta mansiones y, por supuesto, su paso por los
míticos Abbey Road , los que le dieron la suficiente producción para alcanzar
la coherencia y solidez sonora que buscaron desde un inicio. Difícil que la
acústica ‘Exit Music (for a film)’ hubiese sonado así de
infinita si no se hubiese grabado en aquella mansión.
Otro
dato relevante son los ejes temáticos, entre los que se incluyen el tema de la
muerte y resurrección. Ejemplos de ello se ven en ‘Airbag’ y ‘Lucky’,
canciones donde se llega a aquellos ejes mediante el uso de signos como choques
de autos y accidentes aéreos. Estos recursos serían vueltos a usar por la banda
en temas como ‘Weird Fishes Arppeggi’. También añaden lo reiterativo de la vida
en cortes como ‘No Surprises’, y la rapidez de ésta en ‘The
tourist’.
Y ya
siendo más acuciosos, podríamos buscar algunas falencias como el único momento
de desacople a esta unidad sónica en ‘Electionering’, donde el
tropel guitarrero se desbanda un poco en desmedro del bloque, pero se subsana
si lo comparamos con ese equilibrio electro-armónico de ‘Let Down’,
la canción con la letra mas depresiva del disco, pero -a su vez- una de las
melodías mas espontáneas y bellas a cargo del quinteto de Oxford.
Demás
esta decir que desde su llegada el panorama no volvería a ser el mismo por una
cantidad razonable de tiempo. Imitadores del falsete de Yorke aparecerían
después en masa. Radiohead renegaría de su propia obra, hastiados por
escucharse en todos lados y siendo malinterpretados hasta el cansancio.
Entonces se acogerían al post-rock un poco escapando de la significación de “OK
Computer”, logrando buenos resultados en “Kid A” (2000). Sin
embargo, jamás pudieron esconderse de lo trascedente que llego a ser, pues la
vida moderna y la soledad universal plasmada en cada lirica, riff, nota o
secuencia en este disco del 97’ sigue siendo la misma hasta hoy. Por eso,
aunque no quisieran, “OK Computer” les siguió iluminando u oscureciendo
-depende del crisol con que se mire- la vida a más y más androides paranoides
en 15 años ya desde su publicación.
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